Aunque anterior a él, Marx quiso que el comunismo y marxismo fuesen una misma cosa. De hecho, Marx elige el término comunista y funda en 1847 la Liga Comunista para promover sus ideas. El "Manifiesto Comunista" fue en 1848 el título escogido para el documento redactado por Carlos Marx y Federico Engels para exponer la doctrina que preconizaban: "Un fantasma recorre a Europa: el fantasma del comunismo". Con estas frases se inicia el documento.
"Yo me declaro marxista, soy marxista"... "asumo el marxismo" confesó a finales del 2009 el líder de la revolución bolivariana. ¡Tremenda contradicción! Se puede ser marxista o se puede ser bolivariano. Pero no se puede ser es marxista y bolivariano a la vez. La razón es simple: Marx fue el más implacable detractor de Bolívar.
El 14 de febrero de 1858, Marx le dirige a Engels una carta en la cual se refiere al Libertador como "el más cobarde, vulgar y miserable bribón". En la biografía de Bolívar que Marx escribe para "The News American Cyclopaedia" (1858), no escatima insultos contra el Libertador a quien acusa de traidor, déspota, falso, abyecto, deshonesto, Napoleón de las retiradas, e infinidad de otros epítetos. Afirma que la conquista de Nueva Granada se debió a las tropas inglesas y no a Bolívar, y los éxitos de la campaña de Quito (1822) a los oficiales británicos. "Incapaz de todo esfuerzo de largo aliento -continúa Marx- su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar". Lo define como un "inescrupuloso líder de la aristocracia", al igual que lo describían en la Enciclopedia Soviética Grande de la URSS. Esa fue la visión que el marxismo tuvo de Bolívar.
El marxismo, por su parte, ha adoptado diferentes tonalidades como por ejemplo el leninismo, el trotskismo, el maoísmo, el nacional-bolchevismo, etc. Todos son marxistas y todos son comunistas. Todos atacaron la propiedad privada, redujeron a los ciudadanos al papel de esclavos del Estado y acabaron con la libertad de expresión. Todos atacaron la religión.
Se nos quiere vender ahora una suerte de marxismo bolivariano, cuando resulta que Bolívar y Marx se ubican en las antípodas del pensamiento político. Para completar el menjurje ideológico se nos dice que el marxismo es la más "avanzada propuesta hacia el mundo que Cristo vino a anunciar" (Esteban dixit).
Marx era ateo: "Las teorías comunistas, por supuesto, no descansan en las ideas, en los principios forjados o descubiertos por ningún redentor de la humanidad... ", afirma textualmente Marx en el Manifiesto Comunista y, en otra de sus obras (Crítica a la Filosofía Hegeliana del Derecho), Marx no duda en afirmar: "La religión es el opio del pueblo". Para el comunista, la religión debe ser combatida no sólo teóricamente, sino también en la práctica.
Los ataques contra la Iglesia, el cardenal y los obispos coinciden con las acciones de los comunistas en cualquier parte del mundo. Esas actuaciones contrastan, por cierto, con las opiniones ya maduras de Bolívar con respecto a la Iglesia:
En el Artículo 25 de la ley Constitucional de Colombia (Bogotá 24 de junio de 1828), Bolívar insiste en incluir:
"El gobierno sostendrá y protegerá la religión católica, apostólica y romana, como la religión de los colombianos".
Más aún, el 28 de octubre de 1827, reunido con el arzobispo de Bogotá y los obispos de Santa Marta y Antioquía, el Libertador afirmó:
"¡La causa más grande que nos une en este día! El bien de la iglesia y el bien de Colombia. Una cadena más sólida y más brillante que los astros del firmamento nos liga con la iglesia de Roma, que es la fuente del cielo".
En su proclama del 27 de junio de 1828 en Bogotá, afirma:
"¡Colombianos! Me obligo a obedecer estrictamente vuestros legítimos deseos; protegeré vuestra sagrada religión como la fe de todos los colombianos".
Y en el mensaje que ofrece al Congreso Constituyente de Colombia el 20 de enero de 1830, su recomendación final a los delegados, antes de retirarse para siempre y morir, fue:
"Permitiréis que mi último acto sea recomendaros que protejáis la religión santa que profesamos, fuente profusa de las bendiciones del cielo".
¿Cómo entender, pues, que ahora pretendan enfrentar al pueblo con la Iglesia? No les arriendo la ganancia. Están deschavetados.
¡Pobre Bolívar! No se merece el show que están montando con sus restos para distraer la atención de los alimentos que se pudren. Son marxistas y lo que en verdad pretenden imponernos -¡está clarísimo!- no es otra cosa que el comunismo.
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