|
Actualidad
Socioeficiencia y Auditoría Social
Ante la redefinición de la misión empresarial, incorporando la Responsabilidad Social (RS) como desiderátum, su cumplimiento está condicionado a la naturaleza del negocio mismo, bajo el paradigma de la socioeficiencia, concepto análogo al de la ecoeficencia.
La pregunta básica en el proceso de formulación de la estrategia de responsabilidad social, es cuáles son los insumos sociales claves que esa empresa consume de la sociedad donde opera, para que bajo una visión compensatoria oriente sus planes y programas respectivos a ese ámbito de acción.
La filantropía, la caridad, la bonhomía, son atributos de las personas naturales quienes conforman la nómina de accionistas, distintos a la racionalidad empresarial. Por ejemplo, si para una empresa es crítica la consecución de personal altamente calificado, lo pertinente es dirigir sus programas sociales en apoyo a la educación y más específicamente a promover la sustentabilidad de programas de formación de alto nivel, garantizando así la obtención oportuna de ese recurso.
Al mismo tiempo que observamos que muchas empresas parecieran haberse estancado en la selección de programas de RS basados en la premisa de su contribución a la imagen corporativa, otras no auditan o evalúan la alineación entre objetivos e impacto, olvidando que las estrategias se evalúan por sus resultados y no por sus intenciones.
Conociendo la importancia cada vez más creciente que las empresas asignan a las labores de auditoría contable, de procesos, legales y otras, sorprende la ausencia de auditoría a sus programas sociales. Las metodologías de evaluación social son complejas y ameritan el manejo de diversas experticias, pero los criterios de evaluación deben estar presentes desde la etapa misma de formulación del proyecto. Su costeo debe añadir entre 1 y 2% para su evaluación integral. ¿Cómo medir el alcance de objetivos? ¿Cuál es el análisis costo/beneficio económico y social? Al no aplicar criterios de racionalidad empresarial en la evaluación de los programas sociales, con la misma rigurosidad con que evaluamos cualquier proyecto empresarial, se corre el riesgo de estar simplemente desperdiciando esfuerzos y recursos económicos escasos.
cromerob@cantv.net
Tomado de El Universal http://www.el.universal.com
Regresar |
|
|