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Janos Kornai. De Marx al Libre Mercado. Carlos Goedder
Diario 2001 18/02/08

JANOS KORNAI

De Marx al Libre Mercado

Por: Carlos Goedder

 

“El Caribe, mejor conocido por sus cielos azules, críquet y ron, es el líder mundial en crimen con violencia. Según un estudio conjunto de Naciones Unidas y el Banco Mundial el año pasado, tiene una tasa de homicidios de 30 por 100.000 habitantes –cuatro veces la tasa de Norte América y 15 veces la media de Europa Central/Occidental. Jamaica es la nación con más asesinatos [59 por 100.000], seguida por El Salvador [55 por 100.000], Guatemala [47 por 100.000] y Venezuela [45 por 100.0000]. (…)” The Economist, 02/Feb/2008.

 

 “Dado que se avecina el bicentenario de la lucha por la independencia Latinoamericana iniciada en 1810, es un buen momento para iniciar un compromiso de investigación diferente. Dejemos que los historiadores liberen al pobre Libertador [Simón Bolívar] de los políticos que abusan de su nombre”. The Economist, 09/Feb/2008.

 

Este par de extensas citas las he incluido para señalar al menos dos inconvenientes sociales de la experiencia marxista venezolana que está en plena ejecución. A la tergiversación de la historia con fines proselitistas y la violencia urbana habría de añadir la escasez, tema sobre el que concentro esta reflexión.

Los problemas de escasez propios de las naciones socialistas y comunistas pueden entenderse a partir de la lectura de la obra De Marx al Libre Mercado, compilación de ensayos del Prof. János Kornai, publicada en castellano por Editorial Vuelta (1992). En esta entrega considero el primer ensayo, “La reproducción de la escasez” (originalmente presentado en 1979).

 

Antes presento a Kornai. Se trata de un profesor húngaro, nacido en 1928, vinculado entre 1986 y 2002 a la Universidad de Harvard. Su juventud y formación docente se configuraron dentro de la Hungría comunista. En 1955 inició su línea de pensamiento, un entendimiento de las fallas y contradicciones del socialismo. Esto le costó que hasta 1963 le restringieran de exponer sus trabajos en universidades extranjeras.

 

Lo interesante de Kornai es que fue un hijo de la sociedad comunista y vivió dentro de ella durante casi toda su trayectoria profesional. Incluso fue pionero en el desarrollo de modelos de programación lineal para asignar los recursos económicos dentro del socialismo.

 

Más recientemente, Kornai ha publicado sus memorias. Un artículo del Financial Times, escrito por Padma Desai hace la reseña del libro (“By force of thought, 24/11/07). Al comentar la autobiografía de Kornai, cuyo título puede traducirse al castellano como Memorias Irregulares de un Viaje Intelectual, Desai señala:

“En El Sistema Socialista (1992), Kornai arguyó que las escasez afligiendo al sistema socialista surge no únicamente porque un Estado paternalista sostenga empresas enfermas, sino por la ausencia de un sistema de mercado abierto y competitivo”.

 

En la obra que actualmente comento, Kornai consigue plantear que la escasez, más que provenir de una perversión de los políticos comunistas, es resultado de fallas conceptuales del socialismo. Un ejemplo vivo de la escasez es que un resquicio de propiedad privada que subsistió en la Unión Soviética, consistente en pequeñas parcelas agrícolas privadas, abastecían la cuarta parte de los alimentos soviéticos entre 1977 y 1985. Lo insólito es que apenas 5% de la tierra soviética correspondía a estos pequeños productores privados, mientras el Estado concentraba sus inversiones en las granjas colectivas, que  en 1977 absorbieron el 37% de todas las inversiones nacionales.

 

Kornai identifica como origen de la escasez a la “restricción presupuestaria blanda”. Esto describe una situación en que las empresas públicas quedan aisladas de señales de la demanda. Las limitaciones de producción necesarias para adecuarse al consumo quedan suspendidas en el socialismo y el comunismo. Mientras que al capitalismo lo regula la demanda, Kornai señala que en el socialismo la fuerza principal de señales económica son los recursos disponibles para la oferta. Usando una imagen hecha por A.W. Phillips – el mismo que postuló una relación inversa entre empleo e inflación -, es como si un tanque de agua careciese de grifo: las empresas socialistas succionan recursos y al carecerse de una válvula de salida, son como un tanque que almacena agua sin tener salida alguna, hasta rebosarse. La llave que da salida en la economía capitalista es la demanda: si la demanda baja, el consumo de recursos por la empresa lo hará.

 

Un círculo vicioso de escasez surge cuando la producción de materias primas es absorbida por procesos productivos ineficientes. Cada empresa demanda más recursos y genera escasez adicional. Simplemente, la empresa socialista no sabe cuándo parar de producir y desconoce el valor relativo y el costo de oportunidad de sus insumos. Si estos pueden tener uso más eficiente en otra industria, si pueden generar mayor bienestar al consumidor en otro uso, simplemente será imposible enviar tal señal al productor dentro de una economía planificada.

 

La ausencia de restricción también afecta al presupuesto. Una compañía privada sólo cuenta con sus propias ventas y el crédito bancario para confrontar sus costos y sus inversiones. La empresa pública huye de esta “restricción dura”. Kornai afirma:

“La restricción presupuestal es dura si las dificultades financieras graves conducen a la empresa a la bancarrota (…) La restricción presupuestaria es blanda si  el Estado ayuda a la empresa a salir de sus problemas.  Hay varias maneras de hacerlo: subsidios, exención individual del pago de impuestos u otras contribuciones (…), indulgencia en el precio establecido centralmente para un insumo, incremento abierto del precio de venta establecido centralmente o tolerancia al aumento encubierto del mismo, concesión de crédito con condiciones blandas, aplazamiento de los pagos vencidos, etc. (…) El Estado paternalista garantiza automáticamente la supervivencia de la empresa”.

En suma, el socialismo y comunismo actúan como una aseguradora para las pérdidas en que incurran los productores socialmente más ineficientes, perpetuando un ciclo de escasez de bienes y servicios.

 

La opinión del autor es independiente.

www.cedice.org.ve.                                                          

carlosurgente@yahoo.es

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