CEDICE
Facebook Twitter Canal YouTube Suscripción RSS  

Bookmark and Share
Suscríbase a nuestro boletín:  
 
Inicio Conózcanos ¿Qué hacemos? Aliados Programas Documentos Apoya a CEDICE Contáctanos
25 Aniversario
Actualidad
Cedice Escribe
CEEV (Centro de Est. Energía Vzla)
CEyCC (Ética y Respon. Social)
Divulgación
Enlaces
Eventos
Ideas de Libertad
Observatorio Económico y Legislativo
Programas CEDICE Libertad
UAPPEI (Economía Informal)
Videos de Libertad
 

Cedice Escribe

José Rafael Revenga, parte 1. Carlos Goedder
Diario 2001 25/02/08

JOSÉ RAFAEL REVENGA

Parte 1

Por: Carlos Goedder

 

“Quisiera tener una fortuna material para dar a cada colombiano; pero no tengo nada: no tengo más que corazón para amarlos y una espada para defenderlos”. Simón Bolívar. Carta a José Rafael Revenga. 17/11/1828

 

Biografiar a los próceres civiles venezolanos es necesario ahora que se cumple el bicentenario de los principales acontecimientos independentistas. Entre 1808 y 1823, Venezuela padeció la más cruel guerra emancipadora del colonialismo español entre las naciones hispanoamericanas. La guerra tomó cariz de guerra civil e incluso étnica. En sus estimaciones de la población venezolana, D. José Manuel Restrepo colocaba el total de habitantes en 800.000 para 1810, mientras que en 1827 estimaba que había 659.633 (Fuente: Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar). Esto es, casi 20% de la población venezolana habría perecido durante la Guerra. La actividad bélica durante aquellos años fue desarrollada por unos pocos. Ningún ejército llegó a tener más de siete mil efectivos durante el conflicto. Mientras tanto, la mayoría de ciudadanos intentaba rescatar algo de orden en medio del caos generado por la minoría alzada en armas. Hizo patria el trabajo silencioso de los administradores, juristas, diplomáticos, historiadores, profesores, comerciantes, artesanos, artistas y emprendedores que lograron dar continuidad a la sociedad civil. La gesta de estos personajes, muchas veces anónimos, tiene un carácter épico comparable a los combates que recoge profusamente la historia.

Un tema acuciante en aquel albor republicano fue el de las finanzas públicas. Costear los ejércitos, socorrer a víctimas de guerra, reparar las infraestructuras y pagar a los servidores públicos en semejante ambiente fue un quebradero de cabeza. Se trató de una guerra económica esencialmente perdida por los libertadores. En el caso venezolano, siguiendo el Diccionario de Historia publicado por la Fundación Polar, se tiene que hasta 1840 ninguna amortización había sido hecha (sólo se había pagado intereses); la deuda total al separarse la República de Venezuela de la Gran Colombia, en 1830, ascendía a 11,7 MM de pesos de la época y era esencialmente deuda externa, superando en casi 4 veces las exportaciones anuales; actualmente, siguiendo a “El Mundo en Cifras” de The Economist, la deuda externa venezolana de 44,2 mil millones de dólares equivale a poco más de un año de exportaciones (118% de las exportaciones anuales). En 1830 se carecía de petróleo y se dependía exclusivamente de exportaciones agrícolas para conseguir pagar los préstamos que se habían recibido, esencialmente de la banca inglesa.

Cuando en 1830 Venezuela, Cundinamarca y Ecuador rompieron la integración territorial que sostuvieron por casi una década como “Gran Colombia”, se repartieron la deuda pública conjunta equivalente a 42 MM de pesos venezolanos, en proporción con el número de habitantes que cada nación tenía. Entender el génesis de los pasivos con que nacen estas tres Repúblicas es importante para captar la historia de la Hacienda Pública Venezolana -y también de la Corrupción Administrativa-.

Don José Rafael Revenga es un personaje interesante para entender este problema y también otros dos importantes desafíos para los primeros años republicanos: la educación y la diplomacia.

Un formidable estudio biográfico de Revenga –que sigo en estas páginas- ha sido realizado por D. Carlos Hernández Delfino y publicado como volumen 44 de la Biblioteca Biográfica Venezolana (Editora El Nacional, 2006). Viene a ser también un elocuente estudio sobre el endeudamiento público republicano.

Revenga, oriundo de la ciudad aragüeña de El Consejo, vivió entre 1786 y 1852. El próximo 9 de marzo se conmemora su fallecimiento. El mencionado Diccionario de la Fundación Polar lo presenta en su dimensión múltiple: “Abogado, periodista, diplomático, político y estadista”. Fue Revenga uno de los más leales colaboradores civiles de El Libertador, quien le invistió como máximo responsable de Relaciones Exteriores y Finanzas.

La legislación colonial hispana estableció un sistema de castas cuyo resultado fueron injusticias como privar de educación universitaria a quienes fuesen de raza distinta a la blanca. El extravío de la partida bautismal de Revenga en los archivos eclesiásticos casi da al traste con su investidura como Licenciado en Filosofía, cuando ya le faltaba apenas un examen para graduarse. Sólo tras un proceso judicial de casi 3 años, Revenga obtuvo el título al que tenía derecho (1808). Al poco tiempo estalla la Guerra de Independencia y Revenga comienza a servir como diplomático a la República.

El momento estelar de Revenga en las negociaciones ante la banca inglesa ocurrió en 1824. En Londres estaban dos negociadores neogranadinos designados por el Vicepresidente Santander para solicitar un empréstito financiero: Manuel Antonio Arrubla y Francisco Montoya. Actuando como Secretario de Relaciones Exteriores, Revenga también procuró intervenir en el proceso. El contraste entre su actuación y la de los dos delegados enviados por Santander fue notorio. Estos últimos contrataron el préstamo con un descuento del 15% por adelantado y cobrando un 1% de comisión sobre el monto total contratado; el interés anual del 6% superaba el máximo legal inglés de 5%. Del total contratado, 4,7 MM de libras (24 MM de pesos), a Colombia le quedaron, netos, apenas 2,9 MM de libras, tras hacer las deducciones mencionadas y otras adicionales (como pago anticipado de intereses). Revenga informaba a la Secretaría de Hacienda en 1826 sobre cómo se desconsideró un préstamo menos oneroso para la nación que él mismo había conseguido y sin cobrar comisión alguna. Mientras los otros dos delegados se embolsaban dinero, Revenga terminaba su gestión como diplomático teniendo que asumir como propia una deuda republicana de 5.000 libras.

La escasa probidad administrativa también afectó el uso del préstamo. Valga un ejemplo: el venezolano D. Miguel Peña, responsable del fomento agropecuario, habría ganado 25.000 pesos al canjear el oro recibido de Inglaterra por moneda de menor valor…

La opinión del autor es independiente.

www.cedice.org.ve.                                                          

carlosurgente@yahoo.es 

Regresar

 

CEDICE. RIF: J-00203592-7 / Av. Andrés Eloy Blanco (Este 2). Edif. Cámara de Comercio de Caracas. Nivel Auditorio, Los Caobos, Caracas, Venezuela.