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Cedice Escribe
Hacia una legislación financiera liberal. Carlos Goedder
Diario 2001 19/05/08
HACIA UNA LEGISLACIÓN FINANCIERA LIBERAL
Por: Carlos Goedder
“No importa cuántas veces los más sensibles economistas liberales han destacado la importancia de condiciones monetarias y financieras estables como parte de los requisitos de fondo necesarios para que los mercados y los precios funciones satisfactoriamente. Cualquier falla por el lado financiero saca de sus escondites a los opositores del capitalismo. Varios expertos que hasta hace poco admitían que ‘el capitalismo es el único juego en el pueblo” ahora se regocijan con la que piensan es su anhelada agonía del sistema”.
BRITTAN, Samuel “Las crisis financieras del capitalismo” en Financial Times. 08/May/2008
Un artículo elaborado por D. Nouriel Roubini, profesor en la Escuela de Negocios Stern (Universidad de Nueva York), aborda varios problemas a tener en cuenta para resolver el reciente pico de inestabilidad en los mercados financieros. El título del trabajo en inglés puede traducirse como “Diez temas fundamentales para reformar la reglamentación y supervisión financieras en un mundo de innovación financiera y globalización” (RGE Monitor, 31/Mar/2008). Este material lo refiere el columnista D. Martin Wolf del Financial Times, quien también elabora una propuesta para la política financiera en su columna del 6 de mayo de 2008 cuyo título en castellano corresponde a “Siete hábitos que los reguladores financieros deben adquirir”.
Roubini coloca en el primer plano de su propuesta el inadecuado esquema salarial aplicado para banqueros y financistas. Este tipo de problema dentro de las organizaciones grandes es un filón argumental para los favorables a la competencia y el mercado. En efecto, la crítica de Roubini es que los abultados sueldos anuales entre ejecutivos de muchas instituciones financieras se establecen a partir de buenos resultados financieros en el plazo inmediato, descuidando el riesgo financiero que se está asumiendo para la organización en el futuro.
La solución, opino, puede ser el tipo de compensación salarial que usan los “hedge funds” (fondos de inversión libre), donde la retribución es del estilo llamado “marca de agua” – se rebaja el ingreso del gerente financiero si el rendimiento del fondo se sitúa bajo cierto mínimo preestablecido -. Roubini rescata algo que proponía en su día el genial Fischer Black –coautor del modelo Black&Scholes para valorar opciones-: la remuneración de los financieros habría de considerar, además del resultado obtenido en la inversión o crédito, los argumentos que se emplearon para elegir tal estrategia. En suma, se recompensa tanto el proceso decisorio como el resultado.
Otro ámbito donde los incentivos de retribución han fallado es el de las agencias de crédito: para que califiquen el riesgo crediticio les pagan quienes emiten deuda financiera, en lugar de hacerlo los potenciales compradores. Por otra parte, las agencias también tienen ingresos por colaborar en el diseño de los instrumentos sobre cuyo riesgo emiten opinión. Roubini sugiere abrir la competencia entre las calificadoras crediticias, separar el negocio consultor –como se hizo ya con las empresas auditoras – y agrupar a los inversionistas para que ellos sean quienes remuneren a las agencias.
Al considerar la práctica recurrente del “Originar para Distribuir” (OTD), mediante la cual los bancos procuran vender a otras instituciones financieras los créditos que otorgan, empaquetándolos en productos estructurados, nuevamente hay distorsiones en incentivos. Sabiendo que se va a deshacer del préstamo, el prestamista inicial descuida la evaluación crediticia que debería hacerse al deudor; la retribución vendrá dada más bien por la facilidad para generar más créditos y venderlos rápido. Esta dinámica conduce a que, en la venta y reventa financiera, acabe por transferirse el riesgo de crédito a quienes están peor informados o capacitados para gestionarlo. Wolf y Roubini coinciden en que el proceso mejoraría si la institución responsable de otorgar el crédito inicial mantiene en sus balances parte del préstamo; si esta venta “parcial” rige para los revendedores, surge la obligación de medir bien la calidad crediticia. En cualquier caso, Roubini matiza esta propuesta, recordando que ya el proceso de venta OTD es parcial en los créditos hipotecarios que tanta culpa tienen en la crisis financiera actual (los “sub-prime mortgage loans”): los bancos siguen manteniendo en sus balances entre 47% y 67% de exposición a deuda y activos hipotecarios.
En esencia, la preferencia de Roubini es una reglamentación con principios firmes, considerando insuficiente que únicamente el autocontrol y disciplina espontáneos de los participantes en el mercado sean los mecanismos para mantener el orden. Su perspectiva es compatible con la libertad económica, considerando que las fallas han provenido, en gran medida, del incumplimiento de varios requisitos para que funcione el mercado -amplia competencia, información completa y buen gobierno corporativo- . El propio Roubini dice:
“Depender estrictamente de la disciplina del propio mercado se ha probado equivocado en un mundo donde los banqueros son inadecuadamente pagados, donde la desalineación de incentivos conduce a la pobre supervisión del crédito y donde ha ocurrido una errada transferencia del riesgo de crédito a aquellos menos capacitados para entenderlo y gestionarlo, y donde el arbitraje reglamentario fue amplio y creciente”.
Este “arbitraje reglamentario” se refiere al proceso mediante el cual los participantes del mercado optan por migrar hacia mercados, actividades y productos donde la legislación y supervisión financiera son más laxas. Uno de los aspectos más novedosos de la actual crisis es que la banca inversora está recibiendo los mismos auxilios que antes se reservaban exclusivamente para bancos comerciales que captan depósitos del público. De allí que la nueva vigilancia financiera internacional haya de equiparar a todas las instituciones financieras en sus exigencias y atender, es especial, el riesgo en la gestión de liquidez, que tan mal soportó esta turbulencia.
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