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Cedice Escribe
Una perspectiva liberal respecto a La crisis financiera en EE.UU. Carlos Goedder
Diario 2001 29/09/08
Una perspectiva liberal respecto a La crisis financiera en EE.UU.
Por: Carlos Goedder
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www.carlosgoedder.com
carlosurgente@yahoo.es
“Estoy de acuerdo con [Gary] Becker en que el capitalismo sobrevivirá la crisis actual, incluso aunque lleve a una depresión económica mayor (lo cual puede quedar sin ocurrir). Sobrevivirá porque no hay alternativa que no esté desacreditada. Las alternativas de el sóviet, el maoísmo, ‘el corporativismo’ (fascismo italiano), Cuba y Venezuela, entre otras, son poco atractivas, por decir poco. ”.
Richard Posner (www.becker-posner-blog.com ,. 21/09/2008)
Al gran amigo D. Jaime Romagosa S.
La intervención gubernamental que está ocurriendo en EE.UU. para rescatar al sistema financiero ha de fortalecer la creencia en el mercado libre y en la reglamentación justa. Simplificar lo que está ocurriendo como el final del capitalismo y el inicio de una redención guiada por el estatalismo es un error. También lo es eludir lo que está ocurriendo y repetir como un mantra que el mercado es bueno, sin encarar el desafío que representan las circunstancias actuales para los favorables al liberalismo económico.
Hay hipótesis sustentables respecto a errores en gestión gubernamental que llevaron a esta crisis. Esta categoría de fallas refuerza la creencia en el mercado como mecanismo para resultados sociales eficientes y equitativos. La política monetaria mundial mantuvo tasas de interés demasiado bajas durante los años precedentes a esta crisis, fomentando un exceso de endeudamiento. La deuda correspondiente a las familias estadounidenses pasó de representar 70% del PIB en 2000 a alcanzar 100% del PIB en 2007; la deuda correspondiente al sector financiero saltó de 83% del PIB en 1980 hasta 116% del PIB en 2007 .
El salvataje estatal que propone el ministro financiero estadounidense, D. Hank Paulson, el cual costaría 700 mil millones de USD a los contribuyentes estadounidenses, dista de responder exclusivamente a errores propios del mercado. Tiene relación con la sinarquía que rige el mundo financiero y es ajena al tipo de mercado competitivo en que piensan quienes defienden el liberalismo económico. Las decisiones políticas estadounidenses consideran intereses corporativos y preservan el status quo, contra los cuales conspiran las fuerzas de mercado. Siguiendo a un académico: “El atractivo de la solución de Paulson es que tributa a la mayoría y beneficia a pocos. Dado que la mayoría (nosotros, los contribuyentes) estamos dispersos, no podemos dar una buena pelea en el Capitolio, mientras que la industria financiera está bien representada en todos los niveles.”.
Hay una versión extrema al señalar los grandes intereses que bloquean al mercado en el mundo financiero. Proviene de quienes consideran una conspiración mafiosa en las entrañas de los escándalos financieros. El responsable de delitos económicos en el Ministerio del Interior francés, D. Jean-François Gayraud es elocuente: “Yo solo apunto las escandalosas similitudes entre la trama de las ‘subprime’ y la de ‘Saving&Loans’ [quiebra a finales de los ’80 e inicios de los ’90 en varias entidades de ahorro y préstamo estadounidenses]; entrar en el sistema financiero con complicidades políticas y saquearlo desde dentro. Políticos y mafiosos de alto nivel se lucran, y el agujero se deja para el erario público”.
La propia reglamentación financiera previa a la crisis vigente adoleció de una limitación: eliminar exigencias sobre liquidez y capitalización para la Banca de Inversión. La gran novedad en la crisis financiera actual es que se ha acudido al rescate de instituciones financieras que son ajenas a la banca comercial convencional; lejos de salvar a bancos que captan depósitos y conceden créditos al público masivo, se está asistiendo a grandes aseguradoras y a la banca de inversión. De este último grupo, los dos sobrevivientes, Goldman Sachs y Morgan Stanley, serán en lo sucesivo sometidos a los requisitos anteriormente aplicados únicamente a la banca comercial. Esta medida llega tarde. En 1999 EE.UU. había aprobado el ‘Financial Services Act’, dejando sin efecto las barreras entre banca de inversión y banca comercial establecidas tras la Gran Depresión en 1933 (Glass-Steagal Act). Al hacerlo, era preciso someter a ambos negocios bancarios a análogas reglas de juego.
Rastreando aún más la historia de esta asimetría regulatoria, se identifica que en 1991 en EUA se habían exigido requisitos de capitalización los cuales se limitaron a los bancos comerciales -y en gran medida esto les ha salvado-. Siguiendo a D. Wessel: “La ley de 1991 quedo sin aplicarse a instituciones distintas a la banca comercial – la banca de inversión, las compañías hipotecarias e incluso las aseguradoras, las cuales han sido fundamentales en el episodio actual. Esto da prioridad a nuevas reglas para ellas en la agenda del nuevo presidente y el próximo Congreso [en EE.UU.]”.
La crisis actual se ha afrontado desde el lado del activo en las instituciones financieras con problemas. Estas operaron en un mercado de crédito y titulización hipotecarios donde hubo grandes asimetrías en la información; ante tales imperfecciones de mercado es donde el pensamiento liberal recomienda la reglamentación estatal adecuada y ella estuvo ausente, en gran medida por ignorancia ante la innovación financiera. Ahora la intervención se plantea mediante la inyección de dinero estatal para conferir liquidez y revalorizar las hipotecas e instrumentos financieros relacionados, logrando así que los bancos con tales activos en balance retomen su actividad crediticia normal. Esto deja en manos estatales unos papeles financieros depreciados. La alternativa, que proponen entre otros el citado Zingales y también George Soros, es atender el otro lado del balance, el pasivo. En tal dirección, los acreedores de los bancos podrían recibir acciones de tales instituciones (o derechos sobre el capital social) en contraprestación por renunciar a la deuda. Este intercambio de deuda por capital es un mecanismo de mercado lícito, si bien demora más ejecutarlo.
Un desafío inmediato surge: la defensa liberal precisa contar con una teoría sólida sobre riesgos y mercados financieros.
La opinión del autor es independiente.
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