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Cedice Escribe
¿Quién controla al presidente?.Carlos Goedder
Publicado Diario 2001, 24/11/2008
¿Quién controla al presidente?.Carlos Goedder www.cedice.org.ve www.carlosgoedder.com carlosurgente@yahoo.es
“Es de esperar que cuando el joven y activo presidente Obama dé un paso en falso, los controles y equilibrios de nuestro sistema de democracia puedan ayudar a moderar los giros excesivos hacia la izquierda o hacia la derecha del sagrado centro”. Paul A. Samuelson (nobel 1970). “Acordaos de la economía real”. El País, 16/11/2008
Un interesante trabajo de la profesora brasilera Da. María Rita Loureiro, publicado en portugués por la Fundación Getulio Vargas , es pertinente en esta época posterior a las elecciones para recordar los mecanismos básicos con que cuenta la sociedad para controlar a sus representantes políticos. La inquietud central de la investigación y que nos ocupa es cómo se puede conseguir que se rindan cuentas ante el ciudadano. El término en inglés para esta presentación de resultados a la que el elector tiene derecho, en su papel como fiscalizador – veedor y auditor sobre el poder público – es accountability. El mecanismo habitual de accountability son la elección y el referéndum. Estos se clasifican como “accountability vertical” y contienen una opinión, en forma de voto, respecto a la calidad con que se está gestionando el poder público. La limitación de este “control vertical” es que es ejecutado con poca frecuencia – cada vez que se convoca a comicios – y una más sutil, sobre la cual elabora Albert O. Hirscham en su obra , es que limita la expresión a un voto por persona, independientemente de cuán intensamente afecte la gestión pública al ciudadano. Es por ello que cobra importancia el accountability horizontal. Siguiendo a Loureiro: “Paralelamente al control electoral, las democracias modernas desarrollaron los llamados mecanismos de control recíprocos de poderes o de ‘checks and balances’ [chequeos y equilibrios] a través de los cuales el poder legislativo, el judicial y aún otras instancias en la sociedad civil fiscalizan los actos u omisiones de forma más continua en el tiempo y no apenas de forma episódica en los períodos de elecciones. Es lo que se denomina ‘accountability’ horizontal”. Un término análogo es el de “Responsabilidad Política Extendida”.Para que este control amplio u horizontal sobre los poderes públicos cobre sentido es precisa la existencia de recursos para el control y de espacios sociales donde sea viable el debate democrático. Ahora bien, existe un riesgo en el mecanismo de control y es que este opere bajo la desigualdad social vigente. Grupos con mayores recursos económicos e intereses más próximos podrían organizarse con mayor fuerza para presionar a las autoridades. De alguna manera, el poder para controlar al Estado es un bien público. Y abaratar el acceso a este tipo de bien sería necesario para que exista un orden político eficiente y equitativo. Para que el control sobre el poder público sea justo, en suma, es preciso que el propio Estado haga viable tal función. ¿Cómo hacerlo? Algunas medidas en tal dirección son más o menos obvias: hacer menos costosa la creación de asociaciones ciudadanas; suministrar información sobre los asuntos públicos y herramientas para acceder a ella (Internet, por ejemplo); incorporar contenidos educativos referentes al funcionamiento democrático y garantizar tanto la libertad de expresión como de prensa. El control sobre la política pública demanda tiempo y disciplina para quien lo practica. La técnica de análisis político incluiría al menos cuatro pasos: • Identificar y examinar los tópicos que se desea evaluar en la política pública, recurriendo a información existente: evolución histórica, documentos del propio gobierno y entrevistas con personas afectadas por la política. A partir de esta evidencia se puede “aterrizar” el problema a estudiar y proponerse hipótesis. • Hacer seguimiento a una serie de indicadores mensurables que guarden relación con el problema y las hipótesis a evaluar. Es importante que quien hace la evaluación, especialmente si es una Asociación u Organización No Gubernamental, constituya su propia base de datos sobre la política objeto de seguimiento y supervisión. • Intentar neutralizar la interferencia de intereses partidistas, particulares e incluso los propios en el estudio, recurriendo en el mayor grado posible a las mediciones periódicas y considerando qué elementos externos a la propia política podrían estar interfiriendo con los resultados observados. • Mantener la disciplina de continuidad. La difusión periódica de las observaciones y conclusiones hace que el control sobre el poder público sea un proceso sostenido en el tiempo. En su estudio, Loureiro considera una distinción sutil: la existente entre el político electo y la burocracia. El representante que eligen los ciudadanos mediante comicios precisa, para hacer operativo el designio social, trabajar cotidianamente con un equipo técnico y administrativo el cual tiene inercia y una forma de actuar aprendida bajo mandatos anteriores. Los empleados públicos son los que dan continuidad al político que deja el cargo y al recién elegido. Sobre ambos, político y burocracia, estaría el control ciudadano actuando. La evaluación de cualquier política pública ha de tener en cuenta esta tensión y control mutuo vigente entre el político y el burócrata. Ahora bien, siguiendo a la misma autora: “Como muestran algunos autores, el paradigma de la impotencia de los políticos frente a una burocracia enorme y todopoderosa es sustituido por el paradigma que enfatiza la capacidad de los líderes políticos en orientar la actuación de la administración por diferentes caminos”. El golpe de timón que supuso el gobierno Reagan sobre programas burocráticos heredados y los avances en teoría política han aportado evidencia contemporánea y herramientas conceptuales para que el político pueda encauzar la gestión de los empleados públicos. Esto hace aún más responsable al político ante la supervisión social. El estudio hecho por Loureiro menciona fugazmente algunos episodios exitosos de este ejercicio activo de ciudadanía en América Latina, los cuales pueden ser origen para nuevas investigaciones: “Comités de Vigilancia” en Bolivia; “Contraloría Social” en México y “Veeduría Ciudadana” en Colombia. Opinión independiente.
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