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Cedice Escribe
FELIZ CUMPLEAÑOS DEL NIÑO JESÚS. Carlos Goedder
Diario 2001 22/12/2008
FELIZ CUMPLEAÑOS DEL NIÑO JESÚS Por: Carlos Goedder www.cedice.org.ve www.carlosgoedder.com carlosurgente@yahoo.es “Los dirigentes son fuertes en la medida en que se lo quitan todo a los hombres. Pero un hombre al que se le ha quitado todo no está ya en poder de ustedes, es nuevamente libre”. A. Solzhenitsin. El Primer Círculo A Adriana M. Sánchez Silveira., deseándole una permanente Navidad. La Navidad viene a ser una invitación a nacer. Esta celebración religiosa, coincidiendo con el inicio del invierno en el Hemisferio Norte y el verano en el Hemisferio Sur, marcaría una nueva estación para toda vida. La navidad viene a ser la celebración del llamado permanente a la vida libre. Habría de marcar un hito, en el recorrido anual de cada cual, respecto a la vocación humana por la libertad. El nacimiento de Jesús simboliza la realización de la divinidad en lo humano. En cada alma humana habita la capacidad para trascenderse, para alcanzar algo superior. Es realmente deliciosa una religión que concibe la vida como algo tan maravilloso que hasta Dios elige tornarse ser humano para realizarse. La visión ritualista de la religión descolora sus contenidos. Limitarse a vivir ceremoniosamente y sin auténtico fervor la relación con Dios sirve sólo para encadenarse. La religión verdadera expande las capacidades individuales, reconoce la diversidad existente en la humanidad y abre caminos para que cada uno consiga realizarse en libertad. Que el catolicismo es una religión de libertad está cimentado en el propio mensaje mesiánico. San Pablo, en su epístola a los gálatas (Gálatas 5, 1-14) señala: “Cristo nos ha liberado para que seamos hombres libres; permaneced firmes y no os dejéis poner de nuevo el yugo de la esclavitud (…) Hermanos, vosotros habéis sido llamados a ser hombres libres; pero procurad que la libertad no sea un pretexto para dar rienda suelta a las pasiones, antes bien, servíos unos a otros con amor”. Es una libertad que se hace mayor en la medida que se practica el amor hacia el prójimo. En su carta a los romanos (Romanos 12, 9-21) San Pablo exhorta a conseguir esta libertad verdadera: “Que vuestro amor sea sincero. Odiad el mal y abrazad el bien. (…) No os echéis atrás en el trabajo, tened buen ánimo, servid al Señor, alegres en la esperanza, pacientes en los sufrimientos, constantes en la oración…”. El mensaje católico invita a que cada quien, desde su singularidad, alcance, mediante la práctica del amor, su propio camino hacia la libertad. Cristo afirma: “No estéis angustiados. Confiad en Dios, confiad también en mí. En la casa de mi Padre hay sitio para todos; si no fuera así, os lo habría dicho; voy a prepararos un sitio” (Juan 14, 1-2). San Pablo enuncia: “Hay diversidad de dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de funciones, pero el mismo Señor; diversidad de actividades, pero el mismo Dios que lo hace todo en todos.” Al preguntársele al actual Papa, Benedicto XVI, respecto a cuántos caminos hay para llegar a Dios, su Santidad declara: “tantos cuanto personas hay. Porque hasta dentro de la misma fe el camino de cada cual es muy personal”. Y añade: “Cada uno tiene su misión, su don especial, nadie es superfluo, nadie existe en vano. Cada uno tiene que procurar y percibir cuál es su vocación y como responder mejor al llamado que le es hecho.” Efectivamente, la realización personal dista de ser un tránsito sencillo y la consagración a Dios trabajando ese don, ese “algo” especial que se nos otorga, es una tarea ardua. En su historia del Cristianismo, Paul Johnson es contundente al respecto: “El primer libro de los Macabeos insiste en que Dios ayuda a los que se ayudan” . Al entregarnos el don que nos hace únicos e insustituibles en el mundo, se nos asigna una responsabilidad. “Al que mucho se le da, mucho se le reclamará, y al que mucho se confía más se le pedirá”. (Lucas 12, 48). Alcanzar el desenvolvimiento del don otorgado exige avances y retrocesos, muchas veces la ruptura con vicios largamente sostenidos. Jesús mismo exige: “El que quiera venir en pos de mí niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. (Marcos 8,34). Una imagen bíblica que captura esa tensión vital que es crecer y realizarse está en el Génesis 32, en la lucha de Jacob con el ángel. Refiriéndose a un cuadro que la representa –Visión del Sermón, por Paul Gauguin -, Mario Vargas Llosa comenta: “Desde el Romanticismo, la lucha con el ángel ha pasado en la literatura, y en el mundo del arte en Francia, a ser símbolo de las dificultades, de los obstáculos, de las pruebas que tiene que vencer el creador para crear. La obra de arte no se da gratis, la obra de arte exige un sacrificio, un riesgo, una lucha” . Ahora bien, la lucha tiene su lado lúdico y gozoso. El Papa señala, en su libro más reciente sobre Jesús: “quien ve a Jesús ve al Padre. De este modo, el discípulo que camina con Jesús se verá implicado con Él en la comunión con Dios. Y esto es lo que realmente salva: el trascender los límites del ser humano, algo para la cual está ya predispuesto desde la creación, como esperanza y posibilidad, por su semejanza con Dios” . La invitación a cargar con la cruz viene acompañada de un llamado a la alegría. El mismo Papa es agudo recordando los mensajes alentadores que hay en el Nuevo Testamento. “La historia de Jesucristo comienza, según el Evangelio, con el ángel que dice a María: ¡Alégrate!”. Y añade: “Basta recordar que el Sermón de la Montaña comienza con las Bienaventuranzas. El Señor abre, por así decirlo, una escuela de felicidad. Presenta el cristianismo a la humanidad como una escuela de felicidad”. En este momento en que tantas fuerzas conspiran por esclavizar al ser humano, la religión se mantiene como una verdad permanente y un camino auténtico. Los totalitarismos políticos, las doctrinas partidistas, el consumismo, los fraudes financieros, las actuales relaciones laborales, en suma, la cosificación de lo humano, interfieren cotidianamente con las oportunidades libertadoras del Ser. Charles Allen alerta frente a tales opresores: “Mientras el hombre no encuentra a Dios, comienza sin comienzo y trabaja sin finalidad” . La salvación está aquí y ahora en cada uno de nosotros, este es el providencial mensaje que trae cada Navidad. Opinión independiente.
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