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Cedice Escribe
Las instituciones y la maldición de los recursos naturales abundantes. Carlos Goedder
Al profesor Arístides Silva Otero, in memoriam Diario 2001, 09/03/09
Las instituciones y la maldición de los recursos naturales abundantes. Carlos Goedder www.cedice.org.ve www.carlosgoedder.com carlosurgente@yahoo.es
“…La libertad frecuentemente se contrae en sintonía con el Producto Interno Bruto. (…) Y la contracción económica, dicen algunos, puede hacer que la libertad parezca más preciosa (…)”. “Bagehot: El precio de la libertad”. En The Economist, 28/Feb/2009 Parecería haber una suerte de “maldición de la abundancia” en las economías que tienen riquezas naturales más numerosas como pilar económico. Si se piensa en el continente africano y en el grueso de los países exportadores de hidrocarburos, ciertamente hay fracasos socioeconómicos conviviendo con una naturaleza generosa. La Venezuela plagada de viviendas precarias sobre uno de los subsuelos más ricos es un caso emblemático. Ahora bien, también hay contraejemplos. Está el caso de Botswana, un campeón en crecimiento económico desde 1965 y cuyo PIB proviene en 40% de diamantes. Noruega, con abundante dotación de gas natural, recursos hidroeléctricos y peces, ha conseguido dejar atrás su pasado pobre a inicios del Siglo XX. Y otro ejemplo exitoso es Estados Unidos de América, nación cuya economía recurrió ampliamente a los recursos naturales entre 1850 y 1950. Como decía Galbraith, si tener abundancia de materias primas condena a una nación a la miseria, los Estados Unidos sería el país más pobre del planeta. Un artículo considera que la explicación sobre estas diferencias en desempeño proviene del tejido institucional. Los autores consideran que “los arreglos institucionales son colocados a prueba por los recursos naturales”. El trabajo, titulado “Instituciones y la Maldición de los Recursos Naturales”, ha sido publicado en The Economic Journal en enero de 2006. En el trabajo se distinguen dos tipos de ambientes institucionales: el “amigable con el productor” y el “amigable con el oportunista”. Citando el artículo: “…Identificamos que la varianza del desempeño en crecimiento económico entre países ricos en recursos naturales se debe principalmente a cómo las rentas de estos recursos son distribuidas mediante el arreglo institucional. La distinción que hacemos es entre instituciones amigables con el productor [producer friendly institutions], donde la búsqueda de rentas y la producción son actividades complementarias, y las instituciones amigables con el oportunista [grabber friendly institutions], donde la búsqueda de renta y la producción compiten entre sí. (…) Las instituciones amigables con el oportunista pueden ser particularmente nocivas para el crecimiento cuando los recursos empresariales escasos son desviados de la producción hacia actividades improductivas.” En su modelación estadística, los estudiosos emplean un parámetro λ, el cual, en la medida que tiende a cero, refleja una sociedad más favorable al oportunismo. En su medición, recurren a un índice provisto por “Political Risk Services”, una organización especializada en analizar el riesgo de los países. (www.prsgroup.com). El indicador de calidad institucional se hace operativo considerando varias dimensiones: “El índice de calidad institucional es una media no ponderada de cinco indicadores basados en datos de Political Risk Services: un índice para el cumplimiento de la ley, un índice de calidad burocrática, un índice de corrupción gubernamental, un índice de riesgo de expropiación y un índice de incumplimiento de contratos por el gobierno. Todas estas características captan varios aspectos de sociedades amigables con el productor versus sociedades amigables con el oportunista. De esta manera, cuando el índice es cero, hay un débil imperio de la ley y un mayor riesgo de expropiaciones, una burocracia disfuncional y corrupción en el gobierno, todo lo cual favorece a los oportunistas y disuade a los productores”. En la construcción econométrica, se introduce una variable denominada “término de interacción” que multiplica este índice institucional por el nivel de recursos naturales. En la medida que las instituciones sean favorable al oportunista, esta multiplicación tenderá a cero, reflejando cómo se neutraliza la abundancia en riqueza natural. El resultado es que la variable es estadísticamente significativa (técnicamente, con nivel de confianza inferior al 95%) y se consigue predecir con razonable fiabilidad a la variable dependiente, que es el crecimiento económico (nuevamente un dato técnico: el R2 de la regresión es de 71%). Las otras variables explicativas consideradas son el nivel inicial de ingreso en la economía, la apertura internacional, el nivel de abundancia en los recursos naturales y el nivel de inversión. La muestra de países considerada incluye 87 naciones, considerando el lapso entre 1965 y 1990. Se empleó este conjunto de economías y lapso temporal para oponer los resultados a un estudio donde se consideraban irrelevantes las variables institucionales; tal estudio, realizado por los autores Sachs y Warner en 1995, consideraba que la explicación a la “maldición de recursos naturales” corresponde a la llamada “enfermedad holandesa”, donde las economías se especializan en las industrias donde se exportan recursos naturales independientemente de la variable institucional. Sin duda, hay limitaciones en el estudio actual. La primera es la dirección de causalidad: es difícil explicar si el arreglo institucional explica el éxito en el crecimiento económico o si es la viceversa la que tiene más fuerza. También falta convertir el tejido institucional en una variable endógena, es decir, explicar cómo se construyen las instituciones y qué conduce a que se apoye más al productor o al oportunista. Un resultado amargo es que al expandir las variables explicativas empleadas, añadiendo a las instituciones el nivel de educación secundaria en la población, el resultado cambia poco. Esto puede comprobar una impresión que al menos yo he encontrado en la vida cotidiana y es que, independientemente de la instrucción académica recibida, el oportunista y corrupto emergen en sociedades que toleran tales conductas. Opinión independiente.
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