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Dos siglos y medio de HAENDEL. Carlos Goedder
Diario 2001, 30/03/09

Dos siglos y medio de HAENDEL Por: Carlos Goedder Entre las conmemoraciones musicales de 2009 he mencionado el bicentenario de Haydn (1732 – 1809) y ahora corresponde el turno a Georg Friedrich Händel (1685 – 1759). Este último fue uno de los más cosmopolitas compositores barrocos, desplazándose por su Alemania natal, Italia e Inglaterra. De esta última nación tomó la nacionalidad en 1727, adaptando su nombre al inglés como George Frideric Handel, con el cual se le suele conocer en literatura anglosajona. En el mundo hispánico se suele usar más la forma Haendel para el apellido. Las obras instrumentales más interpretadas de Handel suelen ser Música Acuática (1717) y Música para los reales fuegos de artificio (1749). Ahora bien, los géneros en que más trabajó el compositor fueron los vocales, destacando la ópera y el oratorio. En este último género se inscribe su Mesías y el celebérrimo coro del Aleluya.
La localidad en que nació Haendel es Halle an der Saale (Sajonia). El compositor perdió a su padre Georg en 1697 e intentando colaborar en el sostén familiar inició estudios jurídicos, los cuales abandonó para dedicarse a la música. Tras residir en Hamburgo (1703-1706), el músico se trasladó a Italia (1706-1710), donde se encontró con obstáculos para escribir ópera: “En enero y febrero de 1703 Roma fue sacudida por dos violentos terremotos, aunque sin víctimas. Como señal de gratitud, se decretó que por los próximos cinco años cualquier forma de interpretación teatral sería rigurosamente prohibida. Los intentos de escenificar óperas sólo volvieron en 1710”.
La libertad es el lenguaje artístico. En efecto, partiendo de las posibilidades para dramatización que ofrecen distintos pasajes religiosos, se consiguió evadir la censura sobre la ópera mediante temas vocales sacros. “Nada podría detener el elemento dramático, operístico, de desarrollarse. Simplemente persistió bajo el nombre de ‘oratorio’, como lo revelan tanto la música como los escenarios cuidadosamente elaborados para varios oratorios”.
El género del oratorio es definido por la Encyclopaedia Británica como “una composición musical de gran dimensión desarrollada sobre un tema sagrado o levemente secular, para voces solistas, coro y orquesta. El texto de un oratorio usualmente está fundamentado el las Escrituras y la narración necesaria para desplazarse entre escenas es suministrada mediante recitativos cantados por varias voces, las cuales abren paso a las arias [piezas vocales para solista] y coros (…) El oratorio carece de finalidad litúrgica y pueden ser interpretados en iglesias y salas de concierto”. Handel se trasladó a Hannover (1710-1713) y finalmente fijó residencia en Londres en 1713, si bien siguió siendo un viajero asiduo. En Inglaterra encontró un ambiente favorable al desarrollo operístico: “Hacia 1710 la ópera en idioma italiano se había establecido en el escenario londinense, a pesar de los vituperios emitidos por algunos comentaristas y críticos. Claramente había la necesidad de un compositor con la experiencia apropiada para proveer nuevas composiciones de esa clase, un papel que Handel podía ejecutar a la perfección”
El primer gran éxito del compositor fue Rinaldo (1711). A partir de allí desarrolló su trabajo en un medio cada vez más competitivo: “Una rivalidad musical se desarrolló entre Handel y [Giovanni] Bononcini [1670-1747], al punto que los partidarios de ambos compositores pronto trasladaron su enfrentamiento a la controversia política. Dado que Handel disfrutaba de la protección abierta del Rey, los antimonárquicos apoyaron a Bononcini”.
En la “guerra operística” londinense, Handel tuvo otro triunfo importante con Giulio Cesare, en 1724. En ella se aprecia la concepción de “gran drama teatral” que desarrolló Handel: “Las audiencias londinenses, incapaces de entender italiano, no habrían aceptado una serie de incompresibles recitativos ‘secco’ y arias preciosistas. ‘Giulio Cesare’ ofrecía espectáculo tanto para la vista como para el oído: procesiones y agitación bélica, intentos frustrados y exitosos de homicidio en escena, magia arcadia y celebraciones victoriosas. El hecho de que la ópera de Handel triunfara sobre los encantos sencillos de Bononcini ciertamente tuvo que ver con estos atributos externos…”
Los vaivenes de la fortuna son especialmente notorios en las vidas célebres. En el caso de Handel se sucedieron el fallecimiento de su madre Dorothea Taust (1730) y una merma en el protagonismo que el compositor tenía en la escena londinense: “…En 1733 miembros de la nobleza, con el apoyo del príncipe de Gales, impulsaron la creación de la Ópera de la Nobleza, rival de la compañía fundada por Haendel. El famoso ‘castrato’ Carlo Broschi, mas conocido como Farinelli, se instaló en Londres en 1734 a las órdenes de la nueva compañía”.
En 1737 quiebra la compañía de ópera liderada por Handel y el compositor sufrió lo que hoy día llamaríamos accidente cardiovascular leve (1737). Ante estos reveses, Handel sacó provecho de su experiencia italiana y optó por ofrecer un sustituto a la ópera. Se trataba del oratorio, en el cual eligió emplear la lengua inglesa. Si bien el uso de temas sacros tuvo detractores, el oratorio ganó apoyo popular. El momento culminante del oratorio inglés es la composición de El Mesías por Handel, en apenas diez semanas, durante 1741. El estreno ocurrió en Dublín el 13 de abril de 1742. ‘Nos faltan las palabras’ –escribió el Dublin Journal del 17 de abril de 1742 – ‘para expresar el refinado placer ofrecido a un auditorio numeroso y admirativo.”
En Londres la obra también ganó el apoyo del público: “El día de su estreno en Londres, el 23 de marzo de 1743, el rey Jorge II y la sala escucharon de pie el célebre Aleluya”. En el año terrible de 2009 es una dicha que evoquemos justamente a compositores cuya música entusiasta consigue un armonioso equilibrio entre idea, técnica y pasión. A las conmemoraciones de Haydn y Handel se suma la de Felix Mendelssohn (1809-1847), quien redescubrió la música barroca y cuyos concierto para violín, Sinfonía No. 3 “Escocesa” y Sinfonía 4 “Italiana” son otras obras indispensables para capear con buena banda sonora esta depresión económica mundial.
Opinión independiente. OSELE, Claudio. Forbidden Opera. Sinopsis acompañando la grabación de Bartoli y Minkowski. Decca, 2005. HICKS, Anthony. Rinaldo. Sinopsis acompañando la grabación de Bartoli, Ficks y Hogwood. Decca, 1999. LEOPOLD, Silke. Sinopsis de Giulio Cesare. Traducción al inglés de Clive R. Williams. Sinopsis acompañando la grabación dirigida por Harnoncourt. Teldec, 1988. EYLES, Emmanuelle. “El testamento espiritual de Haendel”. Traducción de Antonio Abellán. Sinopsis acompañando la grabación de El Mesías por John E. Gardiner. Philips, 1997. NUÑO, Ana. “El músico nacional de Inglaterra”. RBA Coleccionables, 2005.
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